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A sol y a sombra. El contraste lumínico

El diseño de un interior toma significado cuando la luz entra en escena. La iluminación, ya sea artificial o natural, funciona como elemento organizador y estético. Es capaz de crear distintas sensaciones concibiendo contrastes y dando vida a las sombras. Por eso, todo depende de su ubicación y de su intensidad. En la actualidad, tanto arquitectos como decoradores aprovechan las oportunidades que brinda para crear un estatus de armonía en el interior de una vivienda. Favorece a todos los ámbitos y despierta la belleza de las estancias menos relevantes.

Porque cada espacio de la casa es diferente, la luz debe adaptarse a su estructura, al mobiliario y a las necesidades de su propietario. Es un elemento fundamental que convive con la familia y que provee de una calidad de vida insustituible. Tiene tanto poder sobre los interiores, que su presencia es capaz de modificar la atmósfera de las distintas habitaciones. Por esa razón, los expertos en la materia procuran aprovechar cada mínimo resquicio de luz natural para bañar los rincones más profundos de una vivienda. De esta manera, la iluminación evoluciona a cada hora y propicia el equilibrio entre las formas y los colores.

Alto contraste: La luz como elemento arrollador

Cuando existe una diferencia evidente entre las luces y las sombras, podemos hablar de contrastes. Ese efecto visual determina cómo vemos los colores y cómo se relacionan entre sí en un mismo escenario. Nuestros fotógrafos de interiores nos presentan en esta ocasión distintas alternativas que ejemplifican perfectamente la importancia de la luz en los espacios cerrados. Si fotografían una estancia en plena oscuridad, el objetivo será incapaz de definir las formas y las tonalidades. Sin embargo, una imagen que capte los objetos sobre un fondo claro, permitirá que se aprecie sin esfuerzo su presencia y el lugar que ocupan.

Llegado el momento de proyectar un interior, la luz solar es el elemento externo más deseado. Dependiendo de la ubicación geográfica, del clima y del entorno natural, su fuerza y color modificaran los espacios de una o mil maneras. Su aparición afecta a la distribución de los espacios, lo que repercute en la forma en la que percibimos los ambientes. El efecto lumínico aporta un gran contenido sensorial, proporciona bienestar y sensación de amplitud. Para maximizar su potencial y ordenar brillos y reflejos, la luz artificial colabora para uniformar el entorno y optimizar su contenido. Ya sea directa o indirecta, cálida o fría, estas luminarias ayudan a establecer la distribución y a priorizar los ángulos para determinan los espacios.

Ventajas del color blanco

La moda de hoy dejará de serlo mañana, aunque siempre hay elementos que se escapan a las tendencias y se convierten en la eterna solución. El color blanco es uno de esos elementos que han conseguido sobrevivir a todos los estilos a lo largo de los años. De hecho, el pure white se integra perfectamente en prácticamente todas las variantes decorativas. Su versatilidad ha sido suficiente para que este color neutral se haga un hueco en el competitivo mundo del interiorismo. Estilos como el minimalismo o las tendencias más tradicionales lo incluyen entre sus características como un indiscutible irreemplazable.

Asociado desde hace siglos con el concepto de pureza y belleza virginal, el blanco se ocupa de ampliar los espacios y engalanar las estancias. Su cualidad relajante permite la recreación de escenas donde el mobiliario tiene la opción de seguir su vertiente o ser la nota discordante. Por sí mismo, tiene capacidad para absorber y multiplicar la luz, tal y como lo reflejan nuestros fotógrafos de arquitectura. Puede ser el color predominante o la tonalidad que despunte sobre otras gamas neutras. En cualquier caso, siempre aportará simplicidad y amplitud, iluminando los espacios más pequeños y dando un aspecto distinguido a las salas de concepto abierto.

Efecto dominó. Madera, metales y piedra

Mientras los blancos propagan la luz y la multiplican, las tonalidades oscuras se impregnan de ella y la enfrentan. El equilibrio es el resultado de los contrastes entre tonalidades envueltas por la iluminación. Así el efecto cueva desaparece de las estancias y reina un clima de sosiego que armoniza las estructuras. Aunque el blanco funciona muy bien en conjunto con cualquier color, el negro siempre es la opción más adecuada para crear profundidades. Este binomio de colores tuvo su cenit con la aparición de la tendencia minimalista nórdica. Normalmente, se dejan ver juntos como una constante de sofisticación y ritmo visual. Para enlazar ambos colores, la madera, la piedra y el metal son el mejor hilo conductor.

La madera natural suaviza los espacios, los unifica y les aporta calidez. El metal embellece los ángulos y crea formas en torno a las tonalidades neutras más claras. La piedra, sin embargo, se mimetiza con el ladrillo y amplía las estancias para rememorar la tradición. En todos estos casos, los elementos se entrelazan expuestos a la luz para posibilitar el buen funcionamiento del feng shui dentro de cada ámbito. La unión hace la fuerza, por eso cada detalle es importante. Todos los componentes y sus características tienen una razón de ser dentro de un proyecto de interiorismo. Por eso, nuestros fotógrafos de empresa se afanan por plasmar los espacios minuciosamente con su estudiada mirada. Cada particularidad cuenta para Fotointeriores.

Descubre las posibilidades de tu casa con nuestros reportajes fotográficos. Esperamos tu contacto.


Redacción: Adela M. Sevilla
Fotografías: Equipo de Fotointeriores