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Cocinas del pasado para vivir el futuro

fotografía de interiores

Siempre que pensamos en volver a casa nos viene a la memoria el aroma de la comida en familia. Cuántas veces habremos oído eso de “como la comida de mi madre, ninguna”. Cuando pensamos en comida evocamos recuerdos. Siempre son escenas compartidas con quienes más queremos. Esto sucede porque la cocina es ese corazón de la casa que, a menudo, pasa desapercibido por la grandilocuencia de otros ámbitos. El concepto de cocina está íntimamente ligado con la evolución más personal de cada individuo. Es su historia más íntima contada en un espacio. Por eso la estructura, su estilo y estética hablan de la identidad familiar. Como el recuerdo es una constante que forma parte de nuestra vida, traer al presente estilos del pasado ayuda a crear vínculos con la vivienda.

La cocina es un espacio que puede vislumbrar esos años de antaño, cercanos y remotos, que nos retrotraen a una infancia que vivimos o que, quizás, deseamos llegar a vivir. Todo lo rústico nos hace viajar a esa época donde el campo lo era todo para nuestros abuelos. Las cocinas de hoy buscan rememorar distintas etapas, exprimir lo mejor de cada generación y crear una tendencia que rompa con los estereotipos. En este caso, lo tradicional se compara con estilos sencillos que coquetean con el minimalismo. Y, por si fuera poco, un toque industrial cierra el ambiente, coronando los fogones con lámparas de metal. En definitiva, un mix de estéticas e ideologías del interiorismo que fluyen en una dirección con la clara intención de marcar estilo.

Tradición y minimalismo. Tendencias que nunca mueren

Para convertir la cocina en el santuario de la casa, hay que tener muy en cuenta dos elementos naturales: la madera y la piedra. El estilo rústico bebe de la tradición de principios del s.XX, de aquellos rincones simples en casas abiertas donde se elaboraban grandes guisos para recobrar fuerzas. Su apariencia dependerá de la zona geográfica que influencie al estilo. Las costumbres siempre dejan huella en la forma de coexistir con el espacio. Una cocina rústica andaluza es diferente de una cocina rústica gallega. Aunque ambas protegen el mismo legado, la tradición de vida de nuestros mayores.

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Si, por el contrario, lo que se busca es el orden, el equilibrio y la limpieza visual, esa cocina será la viva imagen del minimalismo. Es un estilo con un fuerte contenido filosófico y un gran potencial como mito. Se identifica con la amplitud de espacios y con la exposición de pocos elementos, solo los necesarios. Es una tendencia que se aleja del concepto horror vacui para recuperar la simplicidad de la vida. Da una perspectiva de la sencillez desde un punto de vista metafórico, sin descartar la funcionalidad. Es innecesario renunciar al buen estilo, el minimalismo es práctico sin llegar a recargar, pero reconoce el valor del detalle.

Dos incompatibles crean estilo: El minimalismo rústico

Puede que parezcan antagonistas, pero lo cierto es que el minimalismo y la tendencia rústica tienen puntos en común para crear armonía en conjunto. Prueba de ello son las imágenes que captaron nuestros fotógrafos de inmobiliaria en distintas cocinas de nuestros clientes. El estilo tradicional utiliza habitualmente madera para construir sus muebles, igual que la sencilla vertiente nórdica.

Los colores claros de aspecto neutro son fundamentales en las dos tendencias, así como ese tono discordante fundamental que crea efecto visual. El minimalismo puede encontrar significado en incluir a su composición una tonalidad oscura, como el color negro, para enfatizar los detalles. Mientras tanto, lo rústico sabe valorar las tonalidades oscuras, siempre que sus toques de efecto sean producto de un envejecimiento natural.

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El aprovechamiento del espacio, incluyendo en él solo lo indispensable, también es una tendencia de la que alardean ambos estilos. El minimalismo cree en la esencia de lo justo, en el equilibrio con el exterior, y lo rústico cree en la sencillez, en la conexión con la naturaleza. Es cierto que algunas de las características que representan a estas tendencias no tienen conexión entre sí. Por ejemplo, el gusto rústico sabe dar su lugar a la piedra. Por esa razón, a veces encontramos una pared de roca destacando sobre el conjunto de la estancia. Y el minimalismo tiende a incluir en sus composiciones elementos sencillos que no pasan desapercibidos por su contraste tonal. Hablamos de espejos, asientos básicos, marcos o jarrones. En cualquier caso, ambas ideologías casan a la perfección gracias a los puntos que tienen en común. Como podemos ver en

los distintos proyectos que han desarrollado nuestros fotógrafos de inmobiliaria, vistas en conjunto ambas tendencias son un regalo para la vista.

La eterna isla rodeada de detalles industriales

El resultado de unir todos estos elementos convierte una cocina en un espacio historiado con un talante acogedor, relajante y al mismo tiempo moderno. Lo único que no puede faltar en esa distribución es una isla. Es el elemento más necesario hoy en día para que una cocina quede bien definida. Esta estructura divide el espacio construyendo pasillos entre alacenas y cajones. En esencia, ayuda a concretar los espacios, brinda una mayor superficie de trabajo y ofrece más soluciones de almacenaje. Normalmente, es un elemento poco visto en las cocinas españolas de los últimos 40 años. Podríamos decir que es un módulo intruso, y aunque así fuera, podemos considerarlo un intruso deseado por su capacidad de organización espacial. Convierte la cocina en el centro neurálgico de la casa.

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Este tipo de cocinas son una sorpresa a día de hoy para cualquier comensal curioso que proceda de una ciudad. Aunque no es un espacio en exceso extraño para ellos. Este tipo de ambiente suele equilibrar las tendencias con toques industriales para agilizar la composición. Así pues, podemos encontrar una pared de piedra, una mesa de madera natural, colores neutros y elementos puntuales que brindan un toque de color, junto a elementos metálicos de producción seriada como lámparas, electrodomésticos, campanas de aire y tiradores inoxidables. Son cocinas que nos teletransportan a una vida que ha madurado al ritmo de los años que corren.

Son espacios vitales que cualquier inmobiliaria o particular con talento sabría destacar en sus anuncios promocionales. Para ello, recomendamos a nuestros fotógrafos de casas, expertos visionarios que saben cómo tocar la fibra a través de la imagen.

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Redacción: Adela M. Sevilla

Fotografías: Equipo de Fotointeriores