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El mejor momento para fotografiar tu hotel

La responsabilidad de un cargo directivo en un hotel pasa por la obligación y la necesidad de trabajar en la promoción del establecimiento. Un espacio hotelero debe ser visto, requiere de infundir presencia, sobre todo en el ámbito digital, donde la mayoría de usuarios buscan sus ofertas vacacionales. La manera más efectiva de dejar una impronta en la pupila de un viajero, es regalarle una imagen potente de tu hotel. La memoria a corto plazo le recordará aquella fotografía que le hizo parar durante unos segundos para imaginarse en medio de la trama.

Si tienes claro que esta es la mejor táctica de promoción, el siguiente paso es elegir al fotógrafo adecuado para llevar a cabo el proyecto. Hay muchas opciones en el mercado, aunque solo Fotointeriores te permitirá obtener un resultado óptimo a máxima calidad de manera rápida y eficiente. Nuestros fotógrafos de hoteles son expertos creativos que saben como destacar los afectos de tu hotel. Ofrecemos el mejor servicio de marketing visual en todas las comunidades autónomas, por lo que podemos acudir a tu llamada en un tiempo límite y concretar el trabajo en 48 horas.

Piscinas a la luz del día

Son muchos los detalles que un fotógrafo de interiores debe tener en cuenta a la hora de iniciar un proyecto fotográfico. Sin embargo, los pilares primordiales de esa lista de requisitos se pueden concretar en dos fundamentales: La hora y la luz. Ambas están íntimamente ligadas ya que, en esencia, es la luz la que determinará el resultado final y la hora la que concreta al profesional el momento en el que debe estar preparado. La luz natural es un requisito indispensable para captar exteriores, sobre todo cuando la panorámica implica mucho movimiento y hay agua de por medio, como en una piscina.

Los exteriores son complicados porque están fuera de control, lejos de los límites de seguridad que proporciona un estudio. Sin embargo, nuestros fotógrafos de empresa se adaptan fácilmente a las condiciones climáticas y meteorológicas para sacar el máximo partido a una escena. Cada momento del día es diferente. La luz evoluciona a cada segundo y cambia ante el objetivo propiciando un ajuste constante. Concretamente, el mediodía puede ser el momento más difícil. El sol alcanza su punto más álgido, la iluminación es más intensa y los elementos se presentan ante la cámara de manera más dura. Sin embargo, este momento del día es siempre buena idea si se trata de fotografiar una piscina. La luz solar penetra en profundidad hasta el fondo de la alberca y hace que parezca aún más atractiva. El futuro huésped verá la imagen y quedará prendado con la escena. Deseará zambullirse en el agua nada más registrarse en el hotel.

Espacios de restauración. Dentro y fuera

La luz natural es la reina indiscutible de los efectos lumínicos. En el interior posibilita el un juego de sombras que, en buenas manos, enaltece el valor del espacio creando volúmenes. En estos casos nuestro fotógrafo de restaurantes evaluará las condiciones que ofrece el medio para concretar la mejor imagen. Por decisión propia, manipulará cortinas y persianas para equilibrar la entrada de luz, y calculará la velocidad de obturación. Evitará captar imágenes de frente a la luz solar y encenderá todas las lámparas, focos y leds del local para balancear el contraste entre la iluminación natural y la artificial.

Volvemos al exterior y esta vez encaramos la tarea de fotografiar un ambiente en un momento que los fotógrafos de arquitectura denominan “la hora dorada”. Un poco después de que salga el sol y unos minutos antes de que se ponga, la luz se vuelve anaranjada y transforma los espacios creando una sensación mágica. Es la hora ideal para fotografiar los exteriores de un hotel y hacer volar la imaginación del viajero. 15 minutos son suficientes para que entre una captura y otra cambie por completo el

paisaje. El usuario digital, al ver la instantánea, deseará teletransportarse hasta ese lugar para formar parte de ese instante singular.

Estancias de ensueño a las puertas de la luz

Las habitaciones de hotel requieren, al igual que los restaurantes, un estudio de compensación de la luz. Así, la radiación solar y la iluminación artificial encuentran el equilibrio bajo la técnica controlada de nuestro fotógrafo corporativo. Si a través de la terraza entra suficiente luz solar, puede no ser necesario encender las luces interiores. Aunque la combinación de ambos efectos lumínicos puede crear una mayor sensación de hogar. Todo depende de las intensidades y del brillo del sol en ese momento determinado. Si el vano de la estancia es pequeño o su localización no está centrada, la luz eléctrica compensará la diferencia.

Cuando la luz de la tarde comienza a caer y se cierne la noche poco a poco sobre la terraza o la ventana, es importante observar el trabajo disparo a disparo. La luz cambia significativamente conforme el sol avanza hacia el ocaso. Es por eso que las lámparas de pared y los focos cenitales serán un apoyo vital para el buen resultado de la imagen final. Todo dependerá del efecto que el fotógrafo de empresa pretenda conseguir. Este tipo de fotografías resultan muy intimistas y llaman poderosamente la atención. Son ideales para la promoción y requieren de un especial cuidado durante la ejecución.

Portadas y fachadas al caer la tarde

Nos adentramos ahora en un momento del día conocido entre los profesionales de la fotografía como “la hora azul”. Al contrario de “la hora dorada” este instante se vive unos minutos antes del amanecer y un poco después del ocaso. Se caracteriza por presentar una potente tonalidad azul, que varia de intensidad dependiendo del segundo en el que se realice la captura. Este efecto atmosférico afecta sobre los colores neutros, que se tiñen azulados con el paso de unos pocos minutos hasta que desaparece repentinamente. Cuando por fin el momento llega a su fin, toda la paleta varia al caer la noche. Es cuestión de unos instantes conseguir esta imagen, por lo que el fotógrafo de hoteles debe estar más que preparado para aprovechar la oportunidad que le brinda el final del día.

“La hora azul” es también un momento mágico. Como la luz natural es prácticamente inexistente, la fotografía resultante ofrece una visión del mundo crepuscular muy especial. Este tipo de imagen suele ser ideal para resaltar las primeras luces de la ciudad, que dibujan en el horizonte lo que parecen esqueletos de historia y estructuras voladoras sobre las calles. De nuevo, una instantánea que llega al futuro huésped a través de las emociones visuales. La luz, una vez más, se convierte en una táctica promocional que entra por los ojos y convence al viajero. La particularidad del lugar bajo el influjo de esas tonalidades mueve el interés de la persona, que busca encarecidamente unas vacaciones mentales tras el trabajo. El azul, calmado y relajante,

le convence de que ese el destino que desea disfrutar. El resto dependerá de un mero trámite. Y ya puedes contar con un nuevo huésped en tu hotel.

Contamos con los mejores profesionales del país para ofrecerte el mejor servicio de fotografía promocional. Confía en nuestros diez años de experiencia y en los cientos de clientes que ya forman parte de nuestra familia. Te esperamos en Fotointeriores.

Redacción: Adela M. Sevilla

Fotografías: Equipo de Fotointeriores