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Una imagen vale más que mil palabras

Si te interesa vender o alquilar tu piso, seguramente estarás evaluando la manera de hacer visible sus comodidades, su distribución y su estilo para destacarlo frente al resto de opciones que presenta hoy en día el mercado actual.  

Sin lugar a dudas, las palabras son muy útiles a la hora de negociar, pero como dice el refrán, “una imagen vale más que mil palabras”. Las fotografías hablan el lenguaje del deseo y brindan la posibilidad de condensar hasta el más mínimo detalle para llamar la atención del comprador. Nuestros fotógrafos de interiores destacan lo mejor de cada espacio para mostrar al futuro propietario las calidades de la que puede llegar a ser su casa. Un buen ejemplo de ello es el elegante recorrido que nuestros profesionales llevaron a cabo en este piso en el Centro de Barcelona.

Cuerdas percutidas y arañas de cristal

Las fotografías de esta casa no reflejan espacios útiles sin más. Los grandes fotógrafos nunca ofrecen imágenes son contenido. En este caso, reflejan la verdad, pero no por ello dejan de crear realidades. Las primeras dos imágenes narran la historia de una vivienda que a través de sus detalles nos traduce la personalidad de sus espacios. Nos anticipa tardes de lectura en calma, un té de media noche a la luz de la chimenea y veladas intimidas llenas de sombras y música de piano. 

La primera sala de la casa está constituida por una estancia dividida en tres espacios complementarios: Una recogida sala de estar con su chimenea eléctrica, un bar al borde de una cristalera con toques franceses y un solitario piano, protagonista de una escena decorada a base de hermosas molduras de yeso de estilo clásico, siempre visto desde una perspectiva contemporánea, que rodean y abrazan la estancia. 

La iluminación cenital, acompañada de una espectacular lampara de araña, da cuerpo a la estancia repartiendo la luz por todos los rincones de manera equitativa, y respetando tanto la sinuosidad de las formas como las líneas rectas que generan los ángulos en blanco. Todo un festín de belleza y equilibrio nada más atravesar la puerta.

Un sueño con una suite por escenario 

Un buen fotógrafo inmobiliario sabe cómo sonsacar a un espacio las historias que aún le quedan por ser contadas, por ese motivo, si la luz tuviera la facultad de hablar, sus leves toques aterciopelados en esta imagen contarían relatos sobre noches en vela. Techos altos, un tabique con identidad propia, largas cortinas abandonadas a su suerte, fuera y dentro de contexto, frente a detalles del s.XXI que destellean con sus requiebros dorados frente a una cama mullida por la esperanza de un placer compartido. Esa podría ser tu próxima aventura.

Tras una puerta corredera, el cuarto de baño, custodiado por un amplio ventanal que libera a la bañera de su propio revestimiento para dar la opción al futuro propietario de mostrarse sin pudor al mundo y disfrutar de una noche de verano bajo la luz de la ciudad. La distribución queda reflejada hábilmente por el fotógrafo en un espejo simple que juega a ser una doble ventana sobre paredes grisáceas y losas de mármol. 

El sol del este en tu comedor

Las tendencias nobiliarias vistas desde el punto de vista de lo justo y lo necesario. Así se desenvuelve este salón, que a lo largo y no a lo ancho describe una estancia llena de rayos de sol y aires de la mañana. Un este que despierta ese estilo tan propio que cualquier desearía hacer suyo. 

No es de extrañar que nuestro especialista en fotografía de interiores decidiera fotografiar esta escena desde los ángulos más alejados. No es por el conjunto, es por lo que no se ve a simple vista. La mente lo ve todo, aunque el ojo nos engañe. Son las líneas que no convergen en materia las que dan vida y movimiento a este momento que se repite cada mañana de sol. Es la idea de ofrecer ese instante para perpetuarlo y dar al comprador una buena razón para adquirir esta hermosa propiedad.

Equilibrio en el blanco

Si un cocinero viera este espacio, seguramente quedaría prendado por la exigencia que supondría para él ser más perfecto que la propia estancia, lo cual, dicho sea de paso, sería del todo improbable, porque esta cocina lo tiene todo para ser la imagen del equilibrio y la limpieza muy por encima de las debilidades humanas, y nuestro fotógrafo de casas lo sabe, quizás por eso busca un momento de respiro para dar su lugar a las ventanas que recorren el espacio preparado para los comensales.

Al entrar en la cocina, la luz vuelve a buscar el protagonismo, esta vez con el éxito justo frente a la isla central, construida en mármol y situada lejos de los continentes exteriores, que siguen esa línea armoniosa de blancos conjugados con electrodomésticos de alta gama que han decidido dejar de lado la norma para dar un toque de color y brillo a la estancia. 

Esta vez nuestro fotógrafo inmobiliario busca las líneas, procurando resaltarlas por orden de llegada al objetivo, dándoles su lugar y el respectivo valor que merecen, para que su grosor las defina y las organice frente a la pureza del fondo. 

Escalones invisibles hacia algún lugar

Lo mejor de las segundas plantas está en las distancias cortas y en las esculturas de pared que no parecen escaleras. El arte contemporáneo ha entrado en nuestras vidas para quedarse desde hace años, y parte de su legado, que sigue muy vivo, es crear conceptos con elementos que siempre han estado ahí, pero que, de alguna manera, habían pasado inadvertidos. 

Cuando una escalera, es escalera y al mismo tiempo una creación hacia el cielo, el espacio toma un mayor valor, y, sin embargo, puede contener muy poco si hablamos de rellenar espacios con objetos que no importan. 

Si esta fotografía nos dice algo es que con muy poco una imagen puede ser una obra de arte, sobre todo, si detrás de la cámara hay una mano experta. 

Baño principal, tronos y demás “naderías”

En el baño es donde ya no podemos evitar la pregunta. Si los palacios actuales, como este, pueden coexistir con la ciudad en mitad de una jungla de cemento, ¿pueden las bañeras de diseño en mármol ser el trono compartido de los reyes de la casa?

Acceso a noches sin penumbras

Y hasta el cielo llevan esas escaleras de madera, que casi flotaban sobre el ambiente buscando un flujo para llevar al visitante hasta la estancia principal de los sueños donde la casa se convierte en un lugar de descanso. 

Ahora nuestro fotógrafo ya lo sabe todo acerca de los secretos de esta propiedad. La luz es un sinfín constante y las líneas en perspectiva no se escapan de sus órbitas. La amplitud ante el minimalismo conceptual puede serlo todo, y para demostrarlo, jugar con las medias alturas a la hora de recrear una buena imagen puede llegar a ser un reto difícil, al menos, lo era hasta que Fotointeriores entró en escena.

Redacción: Adela M. Sevilla

Fotografías: El equipo de Fotointeriores.