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Hoteles con estilo: Una galería de arte a los pies de la cama

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Fue en 1683 cuando abrió sus puertas el que se considera el primer museo público del mundo con una exposición permanente. El título de honor lo ostenta el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Allá por el siglo XVII acondicionaron un espacio para exponer una colección privada de curiosidades de la historia natural. Aunque si hablamos del primer museo que expuso obras de arte ante un público sorprendido fue el Museo Británico, inaugurado en 1759 en su antigua sede. Poco después, en 1793, el Museo del Louvre hacia presencia en el Palacio Real de París. Desde entonces, no han dejado de aparecer nuevos museos. De hecho, el concepto de museo ha evolucionado hasta tal punto que, hoy en día, podemos encontrarlos hasta en los hoteles.


Hace 100 años un museo era un espacio de gran amplitud definido para una función muy concreta. Hoy, existen “museos” en cafeterías, galerías, escuelas, teatros, edificios gubernamentales, y es que el término “museo” ha evolucionado. O, al menos, lo ha hecho el significado de su esencia. Según la RAE, un museo es un lugar que conserva y expone colecciones de objetos de carácter cultural. Por ende, era inevitable que, con las transformaciones artísticas vividas desde el boom del periodo industrial, surgieran espacios alternativos que han ido haciéndose un hueco en el ámbito de la cultura. Y así, surgen también las salas de exposiciones en hoteles y hostales de todas las categorías. Tan evolucionado está el concepto que, en la actualidad, un hotel puede convertirse en un espacio de arte. Transforma de esta manera su funcionalidad, ofreciendo una experiencia completa de descanso y arte. Una nueva idea de museo que lleva años fraguándose sin que nos demos cuenta.

Un vestíbulo de arte

Antiguamente, la recepción y el vestíbulo de un hotel eran simplemente un lugar de paso. Solo era el espacio donde se producía el registro y el camino por el que el huésped accedía a su habitación. Los inicios siempre son simples, por eso hoy en día las cosas han cambiado, y esos espacios ahora son el rostro del hotel. Todo el mundo sabe que las vacaciones comienzan realmente cuando el viajero llega a la recepción para hacer el check-in. Es como el pistoletazo de salida para salir a disfrutar del mayor privilegio del mundo, hacer turismo.

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Esa primera mirada a los espacios de recepción del hotel determinará el resto de la experiencia del viaje. Por eso, encontrarse con un vestíbulo bien planteado y ornado de obras de arte, puede ser el principio de una bonita experiencia. Al más puro estilo museístico, los espacios comunes de los hoteles han aprendido a valorar la presencia de los focos. Con su luz directa e indirecta iluminan las obras expuestas y crean ambiente en la entrada y en los pasillos de acceso. Para un fotógrafo de interiores resulta ser un placer visual que salta a la vista y embellece aún más las fotografías.

Sala de exposiciones dentro del hotel

Puede que el hotel en cuestión tenga su propio espacio de arte, y cuando hablamos de un espacio propio, hablamos de una sala de exposiciones con una agenda cultural. Este tipo de galerías insertas en espacios hoteleros son un reclamo al turismo culto. Ni si quiera es necesario salir de las instalaciones del hotel para disfrutar de una buena sesión de arte. Esta estrategia comercial, propia de las grandes cadenas hoteleras, llama además al consumo coleccionista. Es una oportunidad para nombres con apellidos relativamente conocidos que deseen seguir escalando puestos en el mercado artístico. Son salas de exposiciones que evolucionan directamente desde las galerías a pie de calle.

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A nivel arquitectónico guardan semejanzas en la distribución y en la iluminación. Se trata de mantener abierto y despejado el mayor espacio posible, aprovechando las rarezas del edificio para crear drama visual. Ese ámbito, bien acondicionado, será el lugar ideal para exponer obras de arte de distinta naturaleza y coste. Nuestro fotógrafo de hoteles tuvo la oportunidad de fotografiar una de esas salas durante uno de sus proyectos. Los colores neutros, la simplicidad de los materiales y los focos multidireccionales son las claves de su acondicionamiento. Sin duda, estos espacios significan un momento de expansión para los sentidos después de un largo día de paseo y compras.

Cuando el hotel se convierte en museo

Luego está el nivel más elevado dentro de la categoría artística de los hoteles. El hotel que en sí mismo es un museo. Es una iniciativa que ya se ha dado en decenas de hoteles por todo el mundo, aunque aún está en evolución, rompiendo barreras y preconceptos anticuados. Hay muchos hoteles que se han introducido en el mundo del coleccionismo en profundidad y que ofrecen una oferta artística interesante. Algunos incluso se atreven a dividir sus plantas como secciones de un museo. Tanto el cubismo como las influencias de Gauguin y Rochko suelen pasearse por sus pasillos, salas y habitaciones.

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Es una iniciativa hotelera que implica dedicación absoluta y tener, además, los recursos necesarios para preservar su sistema de exposición. Unas instalaciones vestidas siempre de gala merecen un gran expositor en el mejor escaparate. Y qué mejor expositor que las imágenes proyectadas por Fotointeriores, expertos en la materia, amantes del arte y de las nuevas tendencias. Así son nuestros fotógrafos de empresa, profesionales decididos a obtener el mejor resultado después de realizar un gran trabajo. Y es que un centro de arte necesita al mejor fotógrafo de museos para exteriorizar la belleza de sus espacios. Fotointeriores es esa mejor opción.


Redacción: Adela M. Sevilla
Fotografías: Equipo de Fotointeriores