Saltar al contenido

Vistas inolvidables

Para alguien que vive su vida entre aeropuertos y noches de hotel, disfrutar de unas vistas de ensueño al despertar puede significar su salvación al inicio del día. Por ello, es importante saber mostrar a los futuros huéspedes el valor de una panorámica espectacular con la imagen adecuada captada por nuestros fotógrafos de interiores, especialistas en destacar las mejores perspectivas.

VENTANAS AL INFINITO

Imaginemos por un momento que somos responsables de banca, corredores de bolsa, comunicadores destacados o personalidades del mundo del espectáculo. Todas estas personas tienen algo en común, pasan gran parte de su tiempo fuera de casa por trabajo.

Son clientes potenciales que requieren de un servicio de hospedaje al nivel de sus pérdidas emocionales, de sus bolsillos y de sus exigencias personales, por ello, es de esperar que no se conformen con cualquier cosa. Quieren lo mejor, y lo mejor, a menudo, depende de la primera impresión que tengan al ver las imágenes en los buscadores de Internet, justo antes de hacer clic sobre una oferta u otra.

Ese es el momento en el que entran en juego nuestros profesionales, fotógrafos de interiores especializados en dar a los espacios esa realidad visual que merecen y sin la que no es posible tomar la mejor decisión a la hora de contratar una noche de hotel. Su estudiada mirada consigue aunar la belleza de los espacios interiores y exteriores para dar al sitio esa identidad que todo hotel o apartamento turístico debe tener para diferenciarse del resto. 

Las vistas como elemento de venta

De entre todas las perspectivas que un espacio puede ofrecer, las vistas desde los ventanales de una estancia son, sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos que ayudarán al futuro huésped a elegir donde pernoctar. Una ventana puede ser como una Caja de Pandora para un viajero ocupado. Si llama a su deseo y le hace sentirse fuera de su vorágine profesional, puede pasarse el resto de su vida deseando abrirla, y eso, son muchas noches de hotel. 

Ventanas llenas de azul y mar

Las ventanas no solo son responsables de la entrada de aire y luz en la habitación. Son puertas que se abren para engrandecer la belleza interior de las estancias a base de olores, sonidos y colores que llenan el espacio y lo expanden. 

Una terraza abierta al mar, por ejemplo, ofrece una experiencia única donde los cambios de marea, los azules y la brisa recrean un entorno que trae la sal y la espuma de la orilla hasta el sillón donde el huésped toma su infusión de la mañana o hasta el escritorio donde apunta las primeras anotaciones del día. 

La esencia del piso en una foto

Un especialista en fotografía inmobiliaria sabe cómo captar la esencia de esos aromas y convertir lo que parece inmediato en una escena eterna propia del mejor catálogo de interiorismo. Saber valorar el idioma visual de las imágenes de exposición y usarlas como reclamo para los clientes que buscan una habitación en Internet, es tener el poder y las herramientas necesarias para distinguirse del resto de espacios vacacionales. Ese toque de elegancia es irreemplazable, siempre convence al usuario tras echar un primer vistazo. 

Fotografías con olor a mar

Los vanos que abren las estancias a un puerto de mar o una playa plagada de palmeras, absorben las líneas y las formas naturales para convertir salones y habitaciones en parte de ese paisaje tropical. La sensación de bienestar que produce su luminosidad entra en contraste con la vida del huésped, que ante una visual semejante, es incapaz de retraerse. 

Lo que consiguen nuestros fotógrafos de interiores es más que un reclamo turístico. Ofrecen un reclamo de vida. Es un acierto para cualquier empresario del ámbito turístico que sepa distinguir la calidad de la cantidad.

Líneas urbanas desde el interior

Las vistas de una ciudad también pueden hacer sentir privilegiado a un huésped desde las alturas. Las líneas rectas, los distintos niveles arquitectónicos, así como los requiebros y serpenteos de las calles y avenidas coronadas por las grandes copas de los árboles también pueden ofrecer una perspectiva que enamore al visitante y le haga desear quedarse un día más en su espacio vacacional.

Abrir las cortinas y descubrir un paisaje ordenador bajo nuestros pies, construyéndose a nuestro alrededor, puede dejarnos con la boca abierta y superar todas nuestras expectativas al llegar a la habitación. Por ese motivo, una fotografía que refleje la belleza de los ángulos interiores, realizada a una hora concreta del día, puede ser el aliciente perfecto para llamar la atención del futuro visitante. 

Vistas cosmopolitas

Las vistas de una ciudad pueden ser tan evocadoras como los hermosos paisajes naturales de bosques, montañas y puertos de mar. Una escapada en pareja, un evento familiar o una reunión de trabajo, pueden ser la excusa perfecta para pasar varias noches en un espacio hotelero que ofrezca a sus huéspedes estas panorámicas propias de dioses del s. XX.

Azoteas tradicionales, chimeneas y tejados modernos, terrazas privadas y cielos con el horizonte más bajo que nuestra mirada conjugan la emoción y la funcionalidad en un mismo encuadre, manteniendo al visitante al tanto de todo lo que sucede a ras de suelo.

La vida urbana fluye a través de las cristaleras y reflejan el movimiento que se sucede de manera continua en las aceras, donde las sinergias siguen fluyendo al borde de los grandes negocios y ante las puertas de los enclaves culturales de las grandes y pequeñas capitales. Todo a nuestra disposición a vista de pájaro.

La vida se abre camino

Hay ventanales que, solo por el paisaje que presentan, hacen que merezca la pena realizar el viaje. A los pies de una colina, en lo alto de una montaña o a ras de un valle, la vida es capaz de cruzar muros y llevar sus raíces hasta las estancias de un hotel o de un apartamento turístico.

Ya no solo se habla de comodidad o belleza, se habla de salud, de oxígeno y contacto directo con la naturaleza. Una mezcla de paz y aventura que solo una imagen es capaz de captar en toda su esencia para llegar hasta la imaginación del próximo visitante.

La imagen se vuelve clara en el pensamiento. Con un café en la mano se puede intuir un despertar diferente. Oír el revoloteo de las aves, sentir la entrada de los rayos del sol inundando la terraza, percibir el balanceo de las ramas de los árboles moviéndose al compás del aire e incluso sentir al pisar el suelo el frescor natural de la piedra al dar los primeros pasos de la mañana. 

Vistas en la naturaleza que calman el espíritu

Estas ventanas, abiertas a un vergel, son una experiencia para cualquiera antes de tomar conciencia del lugar donde se encuentra. El paisaje desconecta la tensión del recién llegado y mantiene en pausa durante unos días la mente de aquellos que desafortunadamente tienen que volver a casa.

Esa es la impresión que nuestros profesionales, especialistas en fotografía e interiorismo, dejan inserta en la psique del futuro huésped cuando visita el espacio web de una empresa de hospedaje. El posible recuerdo, desde el deseo, entra directamente por la retina y crea una necesidad de libertad que solo puede ser satisfecha con el valor de realizar el viaje y vivir el momento en primera persona.  

Redacción: Adela M. Sevilla

Fotografía: El equipo de Fotointeriores